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después, alguien dijo no somos nada
y sin embargo miren mi cara...
es este turbio mensajero de la noche
esas cosas con las que debo lidiar
tormenta en el inicio de septiembre
cuando tantos años antes aún
latía un niño en mi regazo
burbujeaba, se llenaba de leche
vientos cálidos eran esos
aparecían de repente cuando no había
otra forma de mirar
el sismo de la (des)ESPERAción
se desdibuja
frente a la mancha roja, un tanto oscura
derretida en el blanco mármol de esa habitación
a oscuras dónde nunca mas quise entrar
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